Ella sabe que el cariño que le ofrece el mundo no lo alcanza, y que no es más que un cero a la izquierda. La ves y dices que quieres ser como ella, así, tan espontánea, tan dulce, tan carismática. Pero lo que no sabes es que ella es la que quiere y necesita que aunque sea una vez alguien la tenga en cuenta, le diga que le importa, que sin ella la vida no sería la misma. Lo que menos ibas a pensar era que en el fondo de su corazón estaba sola, y que su único refugio era su casa, dónde podía llorar en silencio sin tener que dar explicaciones.
Me llamo Rocío, tengo 15 años, odio el verano, amo el olor de la lluvia, me fascina tirarme en paracaídas desde los bordillos y... ¡ah, sí! sé hablar pársel.
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